Sunday, December 14, 2008

La duda



Cuando Mariano se despertó nuevamente solo atinó, aun con sus ojos prácticamente cerrados, a salir de la cama y dirigirse hacia la puerta de su habitación. No cruzó el umbral que separaba su cuarto de la escalera sino que decidió quedarse parado escuchando el silencio que dejaba oír una suave brisa que agitaba las hojas de los árboles en la calle. Todavía no había amanecido y el sol no mostraba sus rayos de luminosidad que él esperaba ver. De todos modos, bajó la escalera a oscuras para no despertar al resto de las personas que seguían durmiendo en la casa y sin hacer ruidos, una vez que llegó a la planta inferior, caminó hasta la cocina. Allí tampoco quiso prender la luz; se dirigió hasta la heladera, abrió la puerta y agarró una botella. Aprovechando la escasa iluminación que este artefacto le proveía a las cuatro de la mañana, encontró un vaso apoyado sobre la mesada que utilizó para servirse agua y tomarla. Estaba extremadamente fría y recordó las palabras de su mamá que siempre rezaban una oración de “tomá despacio si está muy frío o te vas a enfermar”. La misma madre que el día anterior lo había visto llorando ilimitadamente y ni siquiera le había preguntado qué le pasaba.

No era la primera vez que se despertaba a la madrugada esa noche sino que ya había bajado otras tres veces realizando el mismo recorrido que incluía unas sutiles variables tales como ir hasta el baño o bien, caminar hasta el living, acercarse a la ventana y mirar hacia la calle. Luego subía nuevamente a su cuarto, esperando esta vez quedarse dormido por completo en un sueño profundo que no lo altere hasta la mañana siguiente. Pero el objetivo se había truncado ya varias veces y parecía una vez más quedar coartado en sus fines.

Esta vez Mariano no subió nuevamente a su cuarto sino que cuando terminó su vaso de agua, lo dejó en la misma mesada donde lo había encontrado, cerró la puerta de la heladera que aun permanecía abierta y caminó hasta la entrada de su casa. Allí, decidió sentarse en un sillón ubicado frente al árbol de navidad que había armado un día después del 8 de diciembre. Suspiró lentamente en aquella calurosa noche y solo se dedicó a mirar aquel árbol encendido que mostraba unas pequeñas lucecitas blancas reflejadas en los adornos rojos y dorados que habían sido elegidos para decorar el pino. Recordó el significado que poseía que ese árbol se encontrara armado allí ese año particularmente, significado que jamás habría de olvidar por el resto de sus días.

Automáticamente no pudo dejar de pensar en el sueño raro que había tenido en ese fragmento de la noche que tomaba como escenografía el mismo living donde él se encontraba sentado. Solo que en ese sueño no se hallaba sólo: estaba acompañado por su novio y dos hermanos de éste; el más grande, unos años menor que él y otro más chico de apenas unos cinco años de edad, que estaba tirado en el piso, jugando. Recordaba el contenido del mismo y lo asociaba con otro de los sueños que había tenido al quedarse dormido por segunda vez luego de haberse despertado en la mitad de la noche. Estaba confundido y cansado al mismo tiempo como para hilar un razonamiento entendible que le permitiese explicar algo de lo que se había representado.

Volvió a suspirar y deseó imperiosamente terminar con su insomnio que lo aquejaba para poder descansar hasta la mañana siguiente. Mariano se paró, se acercó hasta el enchufe y desconectó la iluminación del árbol de navidad. Ya con su casa totalmente oscura, decidió subir nuevamente la escalera hasta su cuarto y se acostó en la cama. Si bien era una noche calurosa no pudo evitar taparse con sus sábanas, como solía hacer. Miró la hora y cerró los ojos. Una duda es la que cruzaba su cabeza en ese momento: ¿por qué? Sin querer encontrar una respuesta inmediata confió en la clarificación exitosa que habría de venir gracias al armado de una trama de significado que explique muchas de las cuestiones que lo aquejaban. Agradeció el hecho de estar acompañado por alguien que lo quería, como todas la noches hacía, y se dejó desbordar de sueño eterno con el fin de cumplir su objetivo propuesto: dormir hasta la mañana siguiente.

oO°o°

Monday, December 01, 2008

They will envy what we are building...



Doubt thou, the Starres are fire,


Doubt, that the Sunne doth moue:


Doubt the Truth to be a Lier,


But neuer Doubt, I loue.



oO°o°

Tuesday, November 18, 2008

Me gustás tanto y no me fijo en otro...


Por las cosas lindas que me decís;

porque cuando me acariciás siento que se me para el mundo;

porque cuando te miro me generás algo raro,

que estaría así por horas mirándote;

porque cuando dormimos juntos me abrazás

y hacés que me sienta seguro de todo;

porque cuando cojemos muero de placer

y hacés que me entregue de una manera especial.


Porque tenés esos ojitos hermosos;

por tu naricita perfecta;

por tus labios super sexies,

que tanto me calientan;

por tu cuerpo de chongo tremendo;

y puedo seguir escribiendo…


Porque te amo.


oO°o°



Sunday, October 19, 2008

Precisamente: mirando los días pasar.


Dicen que el tiempo logra cosas varias de amplio espectro. Me refiero a que borra las heridas, ayuda a conocer lo aprehensible que, en realidad, siempre allí había estado, permite comprender hasta lo irremediable que en una primera impresión había sido poco pensado de ser entendido. La abstracción misma del concepto, creo, lo convierte en un irrepresentable canónico ya que múltiples interpretaciones se abren a las significaciones subjetivas que pujan por ser volcadas. Esto quiere decir, para poder hacer precisamente lo que estoy criticando –faltaba más- que es sintetizar en pocas, o no, palabras qué es el tiempo: un articulador de nociones desdibujadas, casi tan efímeras como una nube e inabarcables como un océano que recorre más de un arbitrario punto cardinal.

Pues bien, empero, la paciencia (no)infinita es inherente a esta idea y su representación no es fácil de ser poseída. En otras palabras, es un facilitador escaso que aflora en diminutas posibilidades de simbolizar lo imaginario: hacerlo –convertirlo- en una estructura con límites pocos precisos pero necesarios para poder esquematizar su volumen. Ambos, tiempo y paciencia no están articulados, sino que están sumidos a la misma atadura: nudo relacional no interaccionista que vitaliza una única gestalt irreal, sólo hasta que es evocada y rellenada de valor.

Sin más rodeos, conviene en este momento introducir la noción de distancia que separa dos puntos cualesquiera que hacen que el tiempo sea tal. Para que la propiedad de mesurable sea propia del concepto principal de este escrito, una vez más, la arbitrariedad que sólo nuestra especie podía significar precisa ser puesta en escena para verbalizar una unidad ficticia que permita comprar. Entonces, es así como el tiempo avanza a detrimento de dejar allá atrás su punto de partida, fijado, relevando nuevamente la idea de mentiroso, para acercarse a un fin. En tanto y en cuanto esté definido también como punto falso que por oposición no es salida a no ser que tenga un homónimo, distinto al anterior que lo resignifique como origen.

Ya si es necesario, y dependiendo de cada situación en sí, o sobre su naturaleza no pretende ser abarcado y desarrollado en estas líneas. Pero desde mi humilde opinión, no trata de ser un texto científico por lo tanto mi pensamiento está permitido (de todos modos, podría señalarse acá que mientras la escritura siga siendo un don netamente humano la subjetividad siempre se hallará presente en cualquier oración que leamos) puedo esbozar que más que necesario es dependiente del sistema mismo que nos constituye, construye como personas.

Deseo ahora alejarme brevemente de lo que hasta aquí se ha argumentado para expresar con la menor cantidad de letras posibles mis sentimientos. No es la primera vez, ni tampoco será la última, que utilizo este medio para dar forma al magma de sensaciones que mi mente y cuerpo, o sea, mi Yo, registra. Tampoco sé, nunca lo supe de hecho, si este organizador personal tenía como fin la comunicación a un destinatario real o si ese real destinatario no era otro más que mi Yo mismo disfrazado de otro. Por lo pronto, esto segundo sí lo puedo afirmar. Es simple, al terminar de escribir suelo leer lo que escribí. La segunda sentencia, entonces, es válida. Sobre la primera, dudas tengo al respecto y no podría asegurarlo aunque sí podría realizar una estimación al respecto: existe, en algún lugar de esta infinidad del todo, otro que es puesto en lugar de receptor del mensaje.

Sin duda alguna, por tratarse de humanos, es un otro de carne viviente la figuración de cajón que albergará estas ideas. Así es como reflexiono acerca de lo que anhelo, en términos de deseo vívido y real, sin miedos a equivocarme en la elección del término, y puedo manifestar que siento que lo que sentí sí es necesario. Hoy cuando trataba de ponerle palabras a la nada misma, o sea, a lo puramente abstracto, curiosamente me atravesó un concepto que más allá de tratar de llenar un hueco su significación misma era simbólica de lo que me pasaba: vacío. Esa fue la palabra que encontré para dar cuenta de la rareza grandiosa que sentía.

Inmediatamente, como acción reparadora y bastante predecible para mi Yo, la socialización del sentimiento sentido no pudo faltar y trató de soslayar la importancia del hecho mientras que tejía una red contenedora de lo que jamás podría escaparse. Claramente, la representación de algo que sí existe puede llegar a ser considerada como una inscripción, pero no así algo que no tiene límites, y acá sí que no me refiero a lo abstracto sino más bien a la idea misma del concepto, podrá ser contenido. Vacío de qué, no lo sé. De todos modos, conservo un recuerdo que aún hoy, muchas horas después puedo evocar para recordar su asociación directa. Es un olor simple, pero propio. Simple como al más acá al que remite.

Paciencia. Retomando el breve comienzo que hasta acá parecía innecesario pero que aquí al final explica un poco mejor mi forma de pensar. Paciencia misma que decía, líneas más arriba que es inherente al concepto que describí en el origen: el tiempo. Dicen que el tiempo dirá. ¿Qué? Ni ellos lo saben, al igual que yo –esta vez yo con minúsculas y al mismo tiempo, no tiempo de lo que expliqué sino otro tiempo, con mayúsculas porque hablo de mí, esto es, mi Yo- lo sé pero sí deseo desde lo más profundo de mi ser, que me traiga una respuesta inmediatamente. Casi de manera fantasiosa como un pequeño chiquito que cree en aún en los ogros malvados y cuentos de hadas de colores pasteles.

oO°o°

Friday, September 12, 2008

Reality and fantasies (Surrealism).



Can anybody find me somebody to love?
Each morning I get up I die a little
Can barely stand on my feet
Take a look in the mirror and cry
Lord what you're doing to me
I have spent all my years in believing you
But I just can't get no relief, Lord!
Somebody, somebody
Can anybody find me somebody to love?

I work hard every day of my life
I work till I ache my bones
At the end I take home my hard earned pay all on my own -
I get down on my knees
And I start to pray
Till the tears run down from my eyes
Lord - somebody - somebody
Can anybody find me - somebody to love?

(He works hard)

Everyday - I try and I try and I try -
But everybody wants to put me down
They say I'm goin' crazy
They say I got a lot of water in my brain
Got no common sense
I got nobody left to believe
Yeah - yeah yeah yeah

Oh Lord
Somebody - somebody
Can anybody find me somebody to love?

Got no feel, I got no rhythm
I just keep losing my beat
I'm ok, I'm alright
Ain't gonna face no defeat
I just gotta get out of this prison cell
Someday I'm gonna be free, Lord!

Find me somebody to love
Can anybody find me somebody to love?

(Andy Warhol's Querelle - Queen's Somebody to love)

oOo°o°

Saturday, April 19, 2008

Es un viaje de ida.



No podía haber encontrado mejor excusa para actualizar este sitio que la charla que he escuchado atentamente mientras regresaba a casa desde mi trabajo. Esta práctica de prestar atención a conversaciones ajenas la vengo desarrollando hace pocos años y con fructíferos beneficios puedo darme el lujo de recomendársela a mis lectores.

El texto que habré de transcribir, es un relato verídico donde la ficción no encuentra grieta para filtrarse y deja que las palabras expresen una realidad de este humilde y corto viaje que la vida me ha regalado en la noche de luna llena de hoy. Sólo me he tomado la licencia de tergiversar un dato: el nombre de las tres protagonistas, que desde ya, desconozco. Estas señoras de entre sesenta y setenta años de edad serán llamadas Erlinda, Chola y Nené. Los nombres son puramente arbitrarios y pueden ser reemplazados por los que más les agraden a mi público.

Aquí lo que escuché:


(Leandro se encuentra viajando desde su trabajo a su casa, en el colectivo. Está sentado en el último asiento, en el medio. Los dos de su izquierda se encuentran ocupados por una pareja de ancianos y los dos de la derecha, vacíos. Luego de cinco minutos de recorrido, alrededor de las once y cuarto de la noche, suben Erlinda, Chola y Nené al colectivo de la línea 132. Erlinda, se sienta sola en un asiento que se encontraba delante, del lado derecho a donde Leandro estaba sentado. Chola y Nené, se sientan a la derecha de Leandro en los asientos que se encontraban vacíos.)

Chola.- ¡Hay, mirá! El cartel de Mimí Maura (señalan el anuncio pegado en la vía pública).

Nené.- ¡Sí! Ya lo había visto en realidad. Es esta actriz española que está por venir a la Argentina.

Chola.- Claro, es esta actriz que en realidad es un hombre. Es un transformista.

Nené.- Tenés razón. Pero en realidad no se llama Miní Maura.

Chola.- ¿Cómo?

Nené.- Se llama Carmen Maura. Como la otra actriz española. Pero cuando está vestido de mujer es Mimí Maura.

Chola.- Puede ser. Lo que sí sabía es que tiene un coreógrafo genial.

Nené.- También lo sabía. El último espectáculo que montó es fabuloso.

Chola.- ¡Sí, fabuloso! Recibió muy buenas críticas. Es como me gustan a mí los shows, la verdad.

(El colectivo estaciona en la parada que se encuentra localizada frente al local bailable clase “C” llamado “Fantástico” en el barrio de Balvanera.)

Chola.- Mirá los chicos como esperan en fila para entrar al baile, Nené.

Nené.- Esperan haciendo la cola, pero esos otros, los que están sentados, no. Están haciendo “la previa”. ¿No ves?

Chola.- Sí, están tomando alcohol haciendo la previa, la que muestran en la televisión, en todos los noticieros.

Nené.- Porque ahora salen para tomar alcohol solamente. Y así terminan.

Chola.- A los golpes de puño y todos lastimados.

Nené.- Aparte miralos como están vestidos. Antes sí que se salía al baile.

Chola.- Me acuerdo que se ponían lo mejor, de lo mejor. Las mejores prendas. Con la raya bien marcada en sus trajes.

Nené.- Bueno, en mi época ya no salían con traje los hombres, pero una se elegía al más lindo, al más pintón.

Chola.- A veces pienso en todo como era antes y veo la tele ahora y no puedo creer lo mal que estamos. Es una vergüenza. ¡Mirá! (señala un restó).

Nené.- ¿Qué pasa, Chola?

Chola.- Tenemos que venir a comer acá.

Nené.- No. (Responde muy ofuscada.)

Chola.- ¿Por qué?

Nené.- Porque acá no me gusta. Tenemos que ir a ese muy lindo, bien paquete, el que está en Corrientes y… No me acuerdo la otra calle. ¿Sabés cual te digo?

Chola.- ¡Ah! Ya sé cual. Sí, tenemos que ir. Pero vos cuidate, por la sal, te digo.

(Se acerca Erlinda hacia la puerta del colectivo, que estaba próxima a donde sus dos amigas se encontraban sentadas.)

Erlinda.- Acá nos bajamos chicas.

Chola.- Justo en esta heladería. ¿Ves? Para no tener mal la sal ahora te tomás un heladito. Algo bien dulce.

Nené.- ¡Sí! Algo bien dulce. Como dulce de leche… Dulce de bananas… O ese dulce de “bárroc”.

Chola.- De “maroc”.

Nené.- Sí, el de “maroc”.

(Finalmente las tres amigas se bajan del colectivo y Leandro sólo, atónico, las contempla al bajar con su mirada.)


Chicas… En dónde se encuentren en este momento: ¡Gracias por alegrarme el viaje!

oOºoº

Monday, March 03, 2008

Si realmente supiera como, creo...


Pensar que cuando uno cree que lo peor ya aconteció la novedad desgraciada reaparece para absorbernos el aliento frío y seco que tímidamente se escondía. Un hilo de silencio ata los vagos rincones que no quedan dibujados en el aire pero sabemos donde encontrarlos para escondernos, agachados con las piernas pegadas al pecho y los brazos cubriéndolas sintiendo el débil temblor del cuerpo. Los ojos cerrados y la cabeza agachada pegada a las rodillas. Eco mudo de vacío que gobierna la escena.

Sin embargo la causa propia sigue siendo la rectora ama y esclava de si misma, estrella que se luce con brillos y aplausos. Monólogo sordo que ni ella escucha y se obnubila cerrando fronteras a las palabras de los otros significantes que quieren abrazarnos y arisca y desidiosamente rechazamos. ¡Cuánto necesitamos de ese abrazo que está y no queremos recibir! Pero sin siquiera razonarlo un mísero segundo, con firmeza nos negamos una, dos y muchas veces a la caricia reparadora que sólo logra acercarse unos pocos centímetros.

Sin despegar el mentón sobre las piernas, abrimos los ojos e intentamos ver en la oscuridad: queremos leer las paredes bañadas de espesa neblina oscura que las recubre escondiendo cual velo misterioso la página en blanco que desconocemos su contenido. Pero sin mucho trazo que revelar, permanecen, como nuestros sentimientos resguardados, replegadas en su terciopelo rojizo granate y tenue a la vez. ¿Por qué es tan complicado entender que lo posible no juega nunca en el límite del más allá y mucho menos desafía al desconcierto?

¿Para quién escribo? ¿Escribo o sólo pienso en voz alta e indeleble? Ya ni sé si es un organizador de las pasiones del alma o un inventario de la bitácora perdida de mi caminar; si es que existió. Retomo el ego involucrado en el aquí presente y sus respectivos círculos protectores, invisibles para el resto pero enjaulados para mí. Ya no hablo de ellos, nosotros u otros. Hablo de mí. Yazgo desarmado como un rompecabezas de quinientas mil piezas esparcidas por el piso de una inmensa habitación sin techo, iluminada por el mítico firmamento. Me pregunto que aficionado dará parte de su tiempo para unir cada pedacito de mí formando una gestalt.

Modelo que se repite o reincidencia modular en mi acontecer y acaecer sádico en búsqueda de una larga soga, fuerte y firme que me ate. Con la mirada perdida y cansada cierro los ojos nuevamente y apoyo otra vez la cabeza sobre las rodillas. Me suelto las piernas, llevo mis manos a la nuca y dejo esta vez los brazos alrededor de mi cabeza. Me tapo los oídos para no oír el silencio y callado, permanezco sentado en el rincón donde comencé a pensar estas humildes cuestiones que sin respuesta seguirán vigentes –espero que no por siempre así sea- rondando hasta que mi terquedad se desvanezca en glamorosos añicos de vitreaux.

oOºoº

Tuesday, January 22, 2008

Jani G - Summer '08


Dame una J !

Dame una A !

Dame una N, dame una I, dame una G !

Jani G !

Jani G !

Jani G, es el mejor ! ! !

*http://youtube.com/watch?v=OL4hhncvOms&feature=related

oOºOº

Wednesday, December 26, 2007

¡Oh, Dior mío!


MAMITA, POR FAVOR !!!

KARINAAAAAAAAAAAAAAAAAAA !!!

oOºoº

Thursday, November 29, 2007

No ves que va la luna rodando por Callao. (Por la rivera de tu sábana vendré.)


No sé si es el calor el que no me deja pensar o el simple hecho de estar en ausencia, sentado en la nebulosa insidiosa y oculta que ruega por emerger. Una melodía que rellena el vacío se une a otras raras huellas que andan sueltas corriendo por la senda sin final. Cierro los ojos por sólo un instante; la duda explota y se deshace en pequeños añicos que caen esparcidos, otra vez en la no-presencia. Si sólo supiera quien sabe qué. Paz.

Y se prende y apaga repetidas veces al son del compás aunque sospecho que no lo escucha; yo sí, únicamente es mi persona escindida quien lo escucha pero no sabe qué. No pude con la curiosidad y me asomé viendo así que eran cinco y que ya estaban por acabar. Entonces sembré el desconcierto que se hurtó vilmente de unas cuantas respuestas que nunca tuve. Frases cortas, breves y claras. Como las de aquel escritor inglés que se anticipó al ahora.

Caracoles perdidos que no dejan rastro en el mástil y unas pocas arañas que sin fuerza caen por el tronco delgado. No es en el rulo del cascabel donde está la armonía sino en el contemplar callado, con miedo, pero firme. Suspirar. Quiero tan poco; tengo tanto. Cuando de repente, me aparezco yo: pero no sabrás que me caigo. Jamás.

oOºoº